Recuerdo perfectamente el caso de Marta, una joven embarazada de 28 años que acudió a urgencias con síntomas claros de infección urinaria. Le recetaron un antibiótico contraindicado en su estado y le dijeron que volviera a casa. Tres días después, estaba ingresada con una pielonefritis aguda que puso en riesgo tanto su vida como la de su bebé. ¿Podría haberse evitado? Sin duda. Como en tantos otros casos que llegan a mi despacho, un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado habrían marcado la diferencia.
Infecciones urinarias durante el embarazo: un riesgo subestimado
Las infecciones del tracto urinario (ITU) afectan aproximadamente al 10% de las mujeres embarazadas, convirtiéndose en una de las complicaciones médicas más frecuentes durante la gestación. Sin embargo, a pesar de su prevalencia, sigo encontrándome con casos donde estas infecciones no reciben la atención médica adecuada, generando consecuencias que pueden ser devastadoras tanto para la madre como para el feto.
Durante el embarazo, los cambios hormonales y anatómicos favorecen el desarrollo de infecciones urinarias. La presión del útero sobre la vejiga y los uréteres, junto con la relajación muscular provocada por la progesterona, facilitan el reflujo de orina y crean un ambiente propicio para la proliferación bacteriana. Estos factores convierten a las gestantes en un grupo especialmente vulnerable que requiere protocolos específicos de diagnóstico y tratamiento.
Según mi experiencia en este tipo de casos de negligencia médica, los fallos más habituales en el abordaje de las infecciones urinarias durante el embarazo suelen estar relacionados con tres aspectos fundamentales: diagnóstico tardío, tratamiento inadecuado y seguimiento insuficiente. Cualquiera de estos errores puede desencadenar complicaciones graves que, en el peor de los casos, derivan en daños permanentes e incluso en la pérdida del embarazo.
Principales errores en el diagnóstico de ITU en embarazadas
El diagnóstico correcto y temprano de una infección urinaria durante el embarazo resulta crucial para evitar complicaciones. Sin embargo, en mi práctica como abogado especializado en negligencias médicas, he identificado patrones recurrentes de fallos diagnósticos:
- No realizar urocultivos sistemáticos en los controles prenatales
- Ignorar síntomas leves o atípicos de infección
- Confundir los síntomas con molestias propias del embarazo
- No identificar bacteriurias asintomáticas
- Demora injustificada en la realización de pruebas diagnósticas
- Interpretación errónea de los resultados de laboratorio
Uno de los casos más impactantes que he defendido fue el de una mujer de 32 años que acudió a urgencias con dolor lumbar y molestias al orinar. Le diagnosticaron lumbago relacionado con el embarazo y la enviaron a casa con analgésicos. Tres días después ingresó con sepsis urinaria que derivó en parto prematuro y secuelas renales permanentes para la madre. Un simple análisis de orina habría detectado la infección y evitado este desenlace.
La bacteriuria asintomática: el enemigo silencioso
La bacteriuria asintomática merece especial atención, ya que afecta al 2-10% de las embarazadas y, si no se trata, hasta un 30% desarrollará pielonefritis aguda. Esta condición, caracterizada por la presencia de bacterias en la orina sin síntomas evidentes, solo puede detectarse mediante análisis específicos que deberían formar parte de los controles rutinarios del embarazo.
En mi opinión como abogado especializado en negligencias médicas, la omisión del cribado de bacteriuria asintomática en los controles prenatales constituye una desviación clara de la lex artis, especialmente cuando existen protocolos establecidos por sociedades científicas que recomiendan su realización sistemática en el primer trimestre.
Errores en el tratamiento farmacológico: un campo minado
La prescripción de antibióticos durante el embarazo requiere un equilibrio delicado entre la eficacia contra la infección y la seguridad para el feto. Los errores en este ámbito son particularmente graves y pueden clasificarse en:
- Prescripción de antibióticos contraindicados durante el embarazo
- Dosificación inadecuada del tratamiento
- Duración insuficiente de la terapia antibiótica
- No ajustar el tratamiento según el antibiograma
- Demora injustificada en el inicio del tratamiento
- Falta de consideración de alergias o interacciones medicamentosas
Recuerdo el caso de Elena, una gestante de 24 semanas a quien le prescribieron ciprofloxacino para tratar una cistitis. Este antibiótico está contraindicado durante el embarazo por sus potenciales efectos sobre el desarrollo cartilaginoso fetal. Como consecuencia, su hijo nació con problemas articulares que requerirán tratamiento durante toda su vida. Un error de prescripción que cambió el destino de una familia completa.
Antibióticos seguros vs. contraindicados
Durante el embarazo, existen antibióticos considerados seguros (categoría B según la FDA) como amoxicilina, cefalosporinas o fosfomicina, mientras que otros están absolutamente contraindicados (categorías D y X) como las fluoroquinolonas, tetraciclinas o el trimetoprim en el primer trimestre.
Cuando alguien llega al despacho tras sufrir una negligencia médica relacionada con fallos en el tratamiento de infecciones urinarias durante el embarazo, uno de los primeros aspectos que analizamos es precisamente la idoneidad del antibiótico prescrito. La elección de un fármaco inadecuado, especialmente cuando existen alternativas seguras y eficaces, constituye una desviación clara de la buena práctica médica que puede fundamentar una reclamación por responsabilidad profesional.
Deficiencias en el seguimiento: cuando la negligencia se prolonga
El tratamiento de una infección urinaria durante el embarazo no termina con la prescripción del antibiótico. Un seguimiento adecuado resulta fundamental para confirmar la resolución de la infección y prevenir recurrencias. Entre los fallos más frecuentes en esta fase destacan:
- No realizar urocultivo de control tras finalizar el tratamiento
- Ausencia de seguimiento en pacientes con factores de riesgo
- No investigar causas subyacentes en infecciones recurrentes
- Falta de monitorización fetal tras infecciones graves
- Ignorar la persistencia de síntomas tras el tratamiento
- Intervalos excesivamente prolongados entre revisiones
El caso de Laura ilustra perfectamente las consecuencias de un seguimiento deficiente. Tras superar una pielonefritis en el segundo trimestre, no le realizaron urocultivos de control en las siguientes visitas. Desarrolló una infección recurrente que, al no ser detectada a tiempo, provocó un parto prematuro a las 30 semanas con las consiguientes complicaciones para el recién nacido.
Consecuencias maternas de las ITU mal tratadas
Las infecciones urinarias no tratadas o tratadas incorrectamente durante el embarazo pueden desencadenar complicaciones graves para la madre, algunas con potencial para generar daños permanentes:
Pielonefritis aguda: la complicación más temida
La pielonefritis aguda representa la complicación más grave de las ITU durante la gestación, afectando al 1-2% de las embarazadas. Se caracteriza por la infección del parénquima renal y puede provocar:
- Sepsis urinaria con riesgo vital
- Insuficiencia renal aguda
- Síndrome de distrés respiratorio
- Anemia hemolítica
- Daño renal permanente en casos graves o recurrentes
Lo que suelo recomendar a mis clientes en estos casos es recopilar toda la documentación médica disponible, incluyendo analíticas, informes de urgencias y consultas prenatales. Estos documentos nos permiten reconstruir la cronología de la atención recibida y detectar posibles desviaciones de los protocolos establecidos, elementos fundamentales para construir una reclamación sólida.
Otras complicaciones maternas
Además de la pielonefritis, las ITU mal tratadas pueden provocar:
- Cistitis recurrentes
- Anemia por hemólisis
- Hipertensión inducida por el embarazo
- Preeclampsia
- Infecciones posparto
Consecuencias fetales y neonatales: daños irreversibles
Las infecciones urinarias mal tratadas no solo afectan a la madre, sino que pueden tener consecuencias devastadoras para el feto y el recién nacido:
- Parto prematuro (riesgo 2-3 veces mayor)
- Bajo peso al nacer
- Retraso del crecimiento intrauterino
- Rotura prematura de membranas
- Sepsis neonatal
- Mortalidad perinatal aumentada
En mi experiencia con pacientes que han quedado incapacitados por una negligencia médica, los casos más dolorosos son aquellos en que los daños afectan a los recién nacidos. Las secuelas neurológicas derivadas de una prematuridad extrema provocada por una infección mal tratada pueden condicionar toda una vida y generar necesidades asistenciales permanentes que deben ser contempladas en cualquier reclamación de responsabilidad.
Protocolos y guías clínicas: el estándar de atención exigible
Para determinar si ha existido negligencia en el manejo de una infección urinaria durante el embarazo, resulta fundamental contrastar la actuación médica con los protocolos y guías clínicas vigentes. Estos documentos establecen el estándar de atención exigible y constituyen una referencia objetiva para evaluar posibles desviaciones de la lex artis.
Los principales protocolos en nuestro entorno incluyen:
- Protocolos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)
- Guías de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)
- Protocolos de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
- Guías internacionales como las del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)
Estos documentos establecen recomendaciones claras sobre aspectos como:
- Cribado sistemático de bacteriuria asintomática en el primer trimestre
- Antibióticos de elección según trimestre de gestación
- Duración recomendada de los tratamientos
- Pautas de seguimiento tras la infección
- Criterios de hospitalización en casos graves
Aspectos legales de la reclamación por negligencia
Desde mi perspectiva como letrado con experiencia en negligencias médicas, las reclamaciones por fallos en el tratamiento de infecciones urinarias durante el embarazo presentan características específicas que deben ser consideradas:
Elementos necesarios para fundamentar la reclamación
Para que una reclamación por negligencia médica prospere, es necesario acreditar cuatro elementos fundamentales:
- Existencia de un daño real y demostrable
- Actuación médica contraria a la lex artis
- Relación de causalidad entre la actuación y el daño
- Ausencia de fuerza mayor o caso fortuito
En los casos de infecciones urinarias durante el embarazo, resulta especialmente relevante demostrar que el daño producido (ya sea materno o fetal) es consecuencia directa de un manejo inadecuado de la infección y no de otras complicaciones propias del embarazo.
Vías de reclamación disponibles
Dependiendo de las circunstancias específicas del caso, existen diferentes vías para canalizar la reclamación:
- Reclamación administrativa previa (obligatoria en sanidad pública)
- Vía civil (principalmente en casos de sanidad privada)
- Vía penal (en casos de imprudencia grave con resultado de lesiones o fallecimiento)
- Reclamación ante el seguro de responsabilidad civil del profesional o centro sanitario
A mi juicio, y como abogado que ha trabajado en múltiples casos de mala praxis, la elección de la vía más adecuada debe realizarse tras un análisis minucioso de las circunstancias específicas del caso, valorando aspectos como la gravedad del daño, la evidencia disponible y el ámbito (público o privado) en que se produjo la asistencia.
Plazos para reclamar
Los plazos para interponer una reclamación varían según la vía elegida:
- Vía administrativa: 1 año desde la curación o determinación de secuelas
- Vía civil: 5 años según el artículo 1964 del Código Civil tras su modificación
- Vía penal: variable según el delito (generalmente entre 5 y 15 años)
Es fundamental tener en cuenta que estos plazos comienzan a contar desde la estabilización de las secuelas, no necesariamente desde el momento en que se produjo la actuación negligente.
Valoración del daño y cálculo de indemnizaciones
La cuantificación económica del daño derivado de una negligencia médica en casos de infecciones urinarias durante el embarazo debe contemplar múltiples factores:
- Daños patrimoniales: gastos médicos, adaptaciones necesarias, lucro cesante
- Daños extrapatrimoniales: dolor, sufrimiento, pérdida de calidad de vida
- Secuelas permanentes (físicas y psicológicas)
- Días de hospitalización y de baja
- Necesidad de ayuda de tercera persona
- Impacto en la vida familiar y social
Para la valoración de estos daños, suele tomarse como referencia orientativa el baremo de accidentes de tráfico, aunque los tribunales tienen amplia discrecionalidad para establecer indemnizaciones en función de las circunstancias específicas de cada caso.
Prevención: el mejor tratamiento
Aunque mi labor como abogado se centra en la defensa de los derechos de quienes ya han sufrido una negligencia, considero fundamental destacar la importancia de la prevención. Las gestantes deben conocer las medidas básicas para prevenir infecciones urinarias:
- Hidratación adecuada (2-3 litros diarios)
- Higiene perineal correcta
- Micción frecuente y completa
- Evitar retención urinaria prolongada
- Acudir inmediatamente al médico ante síntomas sospechosos
- Cumplir rigurosamente con los controles prenatales
Asimismo, es fundamental que las embarazadas conozcan los síntomas de alarma que deben motivar una consulta médica urgente: fiebre, dolor lumbar, disuria intensa, hematuria o malestar general.
Preguntas frecuentes sobre negligencias en ITU durante el embarazo
¿Cuándo se considera que ha existido negligencia en el tratamiento de una infección urinaria durante el embarazo?
Se considera negligencia cuando la actuación médica se desvía de los protocolos establecidos y esta desviación causa un daño evitable. Ejemplos claros incluyen: no realizar cribado de bacteriuria asintomática en el primer trimestre, prescribir antibióticos contraindicados durante la gestación, no realizar seguimiento adecuado tras la infección o retrasar injustificadamente el inicio del tratamiento ante síntomas evidentes de infección.
¿Qué documentación necesito para iniciar una reclamación por negligencia en el tratamiento de una ITU durante mi embarazo?
Es fundamental recopilar toda la historia clínica del embarazo, incluyendo analíticas, informes de urgencias, ecografías, cartilla de embarazo, informes de hospitalización si los hubiera y documentación relacionada con el parto y el recién nacido. También resulta útil cualquier prueba que acredite las secuelas (informes médicos posteriores, informes de especialistas, etc.) y, en su caso, informes periciales que establezcan la relación entre la negligencia y el daño producido.
¿Qué indemnización puedo esperar si demuestro que hubo negligencia en el tratamiento de mi infección urinaria durante el embarazo?
La cuantía de la indemnización depende fundamentalmente de la gravedad de las secuelas y de si éstas afectan a la madre, al recién nacido o a ambos. Las indemnizaciones pueden oscilar desde algunos miles de euros en casos de complicaciones leves y transitorias, hasta cifras que superan el millón de euros cuando existen secuelas graves y permanentes en el recién nacido que requieren asistencia de por vida. Cada caso debe valorarse individualmente, considerando factores como la edad de los afectados, la necesidad de tratamientos futuros o la pérdida de calidad de vida.
Conclusión: la importancia de una defensa legal especializada
Las infecciones urinarias durante el embarazo, aparentemente banales, pueden convertirse en complicaciones graves cuando no reciben la atención médica adecuada. Las consecuencias, tanto para la madre como para el feto, pueden ser devastadoras y generar secuelas permanentes que condicionen toda una vida.
En NegligenciaMedica.Madrid ofrecemos asesoramiento jurídico especializado a quienes han sufrido las consecuencias de un manejo inadecuado de estas infecciones. Nuestro equipo, con amplia experiencia en derecho sanitario, analiza minuciosamente cada caso para determinar si existe base para una reclamación y diseña la estrategia más adecuada para obtener la compensación que merecen nuestros clientes.
Si tú o un ser querido habéis sufrido complicaciones derivadas de una infección urinaria mal tratada durante el embarazo, no dudéis en contactarnos. Evaluaremos vuestro caso sin compromiso y os orientaremos sobre las posibilidades de reclamación, plazos y procedimientos a seguir. Porque detrás de cada negligencia hay personas que merecen justicia y reparación.
Abogado ejerciente del ICAM con más de 15 años de experiencia. Colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, colegiado número de colegiado 128.064. Especializado en Negligencias Médicas. Actual Director del bufete Ródenas Abogados y Asociados S.L.U. Licenciado en Derecho por la Universidad Instituto de Estudios Bursátiles (I.E.B.) con Máster de Acceso a la Abogacía.