Imagina despertar un día y descubrir que aquella intervención que debía darte tranquilidad se ha convertido en tu peor pesadilla. María, una paciente de 32 años, acudió a mi despacho con lágrimas en los ojos: «Después de mi segundo hijo, decidí someterme a una ligadura de trompas. Ahora tengo dolores crónicos insoportables y me han dicho que fue por un error durante la cirugía». Su caso, desgraciadamente, no es único. Las consecuencias de una mala praxis en procedimientos de esterilización femenina pueden ser devastadoras, tanto física como emocionalmente.

La ligadura de trompas: procedimiento y expectativas

La ligadura de trompas es un método de esterilización femenina considerado permanente e irreversible en la mayoría de los casos. Durante este procedimiento, las trompas de Falopio son cortadas, selladas o bloqueadas para impedir que los óvulos lleguen al útero, evitando así el embarazo. Se trata de una intervención quirúrgica que, aunque rutinaria, no está exenta de riesgos.

Existen diferentes técnicas para realizar esta intervención:

  • Laparoscopia: la más común, se realiza a través de pequeñas incisiones abdominales
  • Minilaparotomía: procedimiento realizado mediante una incisión abdominal más amplia
  • Histeroscopia: acceso a través del cuello uterino sin incisiones externas
  • Ligadura posparto: realizada inmediatamente después de un parto

Cuando una paciente decide someterse a este procedimiento, espera legítimamente que se realice con todas las garantías médicas. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando algo sale mal? ¿Cuándo podemos hablar de negligencia médica en estos casos?

Identificando la mala praxis en la ligadura de trompas

La mala praxis en una ligadura de trompas puede manifestarse de diversas formas, todas ellas con consecuencias potencialmente graves para la paciente. Como abogado especializado en negligencias médicas, he identificado varios escenarios recurrentes:

Errores técnicos durante la intervención

Los fallos durante la ejecución del procedimiento pueden incluir:

  • Daño a órganos adyacentes (vejiga, intestino, vasos sanguíneos)
  • Ligadura incompleta o incorrecta de las trompas
  • Lesiones térmicas por uso inadecuado del electrocauterio
  • Complicaciones anestésicas evitables

Veamos por qué este detalle marca la diferencia: estos errores no son simples «complicaciones esperables», sino verdaderas negligencias cuando se producen por desviación de la lex artis ad hoc, es decir, cuando el profesional no actúa conforme a los protocolos y técnicas establecidas.

Deficiencias en el consentimiento informado

El consentimiento informado no es un mero trámite burocrático, sino un derecho fundamental de la paciente. Según la Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente, toda intervención requiere un consentimiento libre y voluntario tras recibir información adecuada.

En mi experiencia con casos de negligencia médica relacionados con ligaduras de trompas, he observado que muchas pacientes firman documentos genéricos que no explican adecuadamente:

  • El carácter permanente del procedimiento
  • Las posibilidades reales de reversión (muy limitadas)
  • Los riesgos específicos asociados a su caso particular
  • Las alternativas contraceptivas menos invasivas

Fallos en el diagnóstico y seguimiento postoperatorio

Muchas negligencias se producen no durante la intervención, sino en la atención posterior. La detección tardía de complicaciones puede agravar considerablemente las secuelas. Entre los fallos más comunes encontramos:

  • No identificar a tiempo signos de infección
  • Ignorar síntomas de hemorragia interna
  • Minimizar el dolor crónico postquirúrgico
  • No realizar las pruebas diagnósticas necesarias ante complicaciones

Consecuencias físicas de una mala praxis

Las secuelas físicas derivadas de una ligadura de trompas mal ejecutada pueden ser devastadoras y, en muchos casos, permanentes e irreversibles. Aquí viene lo que nadie te cuenta: más allá del dolor inmediato, estas complicaciones pueden desencadenar un efecto dominó en la salud de la paciente.

Dolor pélvico crónico

El síndrome de dolor pélvico crónico post-ligadura es una realidad para muchas mujeres. Este dolor puede deberse a:

  • Formación de neuromas en los extremos de las trompas seccionadas
  • Adherencias pélvicas que restringen la movilidad de los órganos
  • Alteraciones vasculares en la zona intervenida

Cuando alguien llega al despacho tras sufrir una negligencia médica relacionada con una ligadura de trompas, el dolor crónico suele ser uno de los principales motivos de consulta. Este dolor no solo afecta físicamente, sino que puede llegar a ser incapacitante para actividades cotidianas y laborales.

Complicaciones graves

Algunas pacientes experimentan complicaciones que ponen en riesgo su vida o alteran drásticamente su calidad de vida:

  • Lesiones viscerales: perforaciones intestinales o vesicales
  • Hemorragias severas: que pueden requerir transfusiones o reintervenciones
  • Peritonitis: infección grave de la cavidad abdominal
  • Síndrome post-ligadura: alteraciones hormonales y menstruales

Embarazos no deseados y embarazos ectópicos

Paradójicamente, una ligadura mal realizada puede resultar en un fracaso del método anticonceptivo. Aproximadamente 1-2% de las mujeres pueden quedar embarazadas después de una ligadura, pero este porcentaje aumenta significativamente cuando hay negligencia médica.

Más preocupante aún es el riesgo de embarazo ectópico, que puede ser potencialmente mortal. Cuando las trompas no están completamente ocluidas, aumenta la probabilidad de que un óvulo fecundado se implante en la trompa en lugar del útero.

Impacto psicológico y emocional

El daño tras una mala praxis en ligadura de trompas no se limita al cuerpo. Las secuelas psicológicas pueden ser igualmente devastadoras y, en muchos casos, permanecen invisibles para el sistema sanitario y judicial.

¿Quieres saber por qué esto es tan importante? Porque en mi experiencia defendiendo a víctimas de negligencias médicas, he comprobado que el daño moral y psicológico suele ser infravalorado en las indemnizaciones, a pesar de su profundo impacto en la vida de las afectadas.

  • Depresión y ansiedad ante el dolor crónico y las limitaciones
  • Trauma psicológico relacionado con la experiencia médica negativa
  • Alteración de la imagen corporal y autoestima
  • Impacto en las relaciones de pareja y sexualidad
  • Sentimientos de culpa por haber elegido el procedimiento

Según mi experiencia en este tipo de casos de negligencia médica, el componente psicológico debe ser documentado exhaustivamente mediante informes periciales de especialistas en psicología clínica para conseguir su adecuada valoración en un procedimiento judicial.

Marco legal y fundamentos jurídicos para reclamar

La reclamación por mala praxis en una ligadura de trompas se fundamenta en varios pilares legales que es imprescindible conocer para articular una defensa efectiva de los derechos de la paciente.

Responsabilidad civil médica

El artículo 1902 del Código Civil establece que «el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado». En el ámbito sanitario, esto se traduce en la obligación de indemnizar cuando existe una relación causal entre la actuación médica negligente y el daño producido.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido que la responsabilidad médica es, generalmente, de medios y no de resultados, excepto en casos como la cirugía estética o, en determinados supuestos, los procedimientos anticonceptivos como la ligadura de trompas.

Vulneración del derecho al consentimiento informado

La Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente establece en su artículo 4 que «los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma». La ausencia o deficiencia de este consentimiento constituye por sí misma una infracción de la lex artis y puede generar responsabilidad.

Baremo de valoración del daño

Para cuantificar las indemnizaciones, los tribunales suelen aplicar orientativamente el baremo de accidentes de tráfico (Ley 35/2015), adaptándolo a las particularidades del caso. Este baremo contempla:

  • Indemnizaciones por secuelas permanentes
  • Perjuicio personal básico y particular
  • Perjuicio patrimonial (daño emergente y lucro cesante)
  • Daño moral complementario

Como profesional del derecho sanitario, considero que el baremo, aunque útil como referencia, suele quedarse corto para valorar adecuadamente el impacto real de estas negligencias en la vida de las afectadas, especialmente en lo relativo al daño moral y las consecuencias a largo plazo.

Procedimiento para reclamar: pasos clave

Reclamar por una mala praxis en una ligadura de trompas requiere seguir un procedimiento meticuloso para maximizar las posibilidades de éxito. Estos son los pasos fundamentales:

Recopilación de documentación médica

El primer paso, y quizás el más crucial, es obtener una historia clínica completa. Esto incluye:

  • Informes preoperatorios y de la intervención
  • Documento de consentimiento informado
  • Informes de seguimiento postoperatorio
  • Pruebas diagnósticas realizadas
  • Informes de especialistas consultados posteriormente

Lo que suelo recomendar a mis clientes en estos casos es solicitar formalmente la historia clínica completa al centro médico donde se realizó la intervención, ejerciendo el derecho reconocido en el artículo 18 de la Ley 41/2002.

Informes periciales especializados

Un elemento determinante para el éxito de la reclamación es contar con informes periciales de calidad que establezcan:

  • La existencia de mala praxis según los estándares médicos actuales
  • La relación causal entre la actuación médica y el daño producido
  • La valoración detallada de las secuelas y su impacto en la calidad de vida
  • La cuantificación económica del daño según baremos actualizados

Vías de reclamación

Dependiendo de si la intervención se realizó en la sanidad pública o privada, existen diferentes caminos para reclamar:

  • Sanidad pública: Reclamación administrativa previa y posterior vía contencioso-administrativa
  • Sanidad privada: Demanda civil directa contra el médico, la clínica y su aseguradora
  • Vía penal: En casos de negligencia grave con resultado de lesiones

En mi opinión como abogado especializado en negligencias médicas, la elección de la vía más adecuada debe realizarse tras un análisis minucioso de cada caso particular, valorando factores como la gravedad de las secuelas, la evidencia disponible y las circunstancias personales de la afectada.

Plazos para reclamar: la importancia de actuar a tiempo

Los plazos de prescripción son límites temporales infranqueables que, una vez superados, extinguen el derecho a reclamar. Es fundamental conocerlos:

  • Vía civil: 1 año desde la curación o determinación de las secuelas (art. 1968.2 CC)
  • Vía administrativa: 1 año desde que se produjo el daño o desde su determinación (art. 67 Ley 39/2015)
  • Vía penal: Variable según la gravedad del delito (desde 1 año para lesiones por imprudencia leve hasta 5 años para lesiones graves)

Aquí viene lo que nadie te cuenta: el cómputo de estos plazos puede ser complejo en casos de secuelas evolutivas. La jurisprudencia ha establecido que el plazo comienza cuando se produce el «alta definitiva» o cuando se establece el alcance definitivo de las secuelas, no necesariamente cuando se produce la intervención.

Indemnizaciones: ¿qué se puede reclamar?

Las indemnizaciones por mala praxis en ligadura de trompas deben cubrir la totalidad del daño causado, incluyendo aspectos que muchas veces se pasan por alto.

Conceptos indemnizables

  • Daño físico: secuelas permanentes, dolor crónico, nuevas intervenciones necesarias
  • Daño moral: sufrimiento psicológico, alteración de la calidad de vida
  • Lucro cesante: pérdida de ingresos por incapacidad laboral
  • Daño emergente: gastos médicos, tratamientos, medicación, adaptaciones necesarias
  • Gastos futuros previsibles: tratamientos continuados, rehabilitación

En casos de embarazos no deseados tras una ligadura fallida, también puede reclamarse por los gastos de crianza del hijo, aunque este es un tema controvertido en la jurisprudencia española.

Cuantías orientativas

Las indemnizaciones varían enormemente según la gravedad de las secuelas y las circunstancias personales de cada paciente. Basándome en casos que he defendido por secuelas médicas graves, puedo afirmar que las cuantías pueden oscilar entre:

  • 30.000-60.000€ para casos de dolor crónico moderado con limitaciones
  • 60.000-120.000€ cuando existen secuelas graves que afectan significativamente a la calidad de vida
  • Más de 120.000€ en casos con incapacidad permanente o complicaciones muy graves

Estas cifras son meramente orientativas y cada caso debe ser valorado individualmente.

Casos prácticos: experiencias reales

A lo largo de mi trayectoria en este tipo de asuntos, puedo afirmar que cada caso presenta particularidades que lo hacen único. Sin embargo, existen patrones recurrentes que ilustran la diversidad de situaciones que pueden darse:

Caso 1: Lesión de órganos adyacentes

Ana, de 38 años, sufrió una perforación intestinal durante una ligadura por laparoscopia que no fue detectada hasta 48 horas después. Desarrolló una peritonitis grave que requirió varias intervenciones y le dejó secuelas permanentes. La negligencia consistió tanto en el error técnico durante la intervención como en la falta de diagnóstico temprano de la complicación. Tras un procedimiento judicial de tres años, obtuvimos una indemnización de 95.000€.

Caso 2: Consentimiento informado deficiente

Elena, de 29 años, se sometió a una ligadura sin ser adecuadamente informada de las alternativas menos invasivas ni del carácter prácticamente irreversible del procedimiento. Desarrolló un síndrome post-ligadura severo con alteraciones hormonales y menstruales graves. Aunque técnicamente la intervención se realizó correctamente, la ausencia de un consentimiento debidamente informado constituyó una vulneración de sus derechos como paciente. Se alcanzó un acuerdo extrajudicial por 42.000€.

Caso 3: Embarazo tras ligadura incorrecta

Carmen quedó embarazada ocho meses después de someterse a una ligadura de trompas. El embarazo resultó ser ectópico, poniendo en riesgo su vida y requiriendo una intervención de urgencia. La investigación pericial demostró que una de las trompas no había sido correctamente ocluida. Este caso, especialmente complejo, se resolvió judicialmente con una indemnización de 68.000€ que incluía tanto los daños físicos como el impacto psicológico.

Prevención y alternativas a considerar

La mejor manera de evitar las consecuencias de una mala praxis es la prevención. Como abogado que ha trabajado en múltiples casos de mala praxis, considero fundamental que las pacientes:

  • Se informen exhaustivamente sobre el procedimiento y sus alternativas
  • Busquen segundas opiniones médicas antes de someterse a procedimientos irreversibles
  • Consideren métodos anticonceptivos alternativos menos invasivos
  • Elijan profesionales y centros con experiencia acreditada

Entre las alternativas a la ligadura de trompas que presentan menos riesgos se encuentran:

  • Dispositivos intrauterinos (DIU) hormonales o de cobre
  • Implantes hormonales subdérmicos
  • Métodos anticonceptivos hormonales (píldora, parche, anillo vaginal)
  • Vasectomía en la pareja masculina (procedimiento menos invasivo)

Cómo podemos ayudarte desde nuestro despacho

En NegligenciaMedica.Madrid ofrecemos un asesoramiento integral y personalizado a víctimas de negligencias médicas relacionadas con ligaduras de trompas. Nuestro enfoque incluye:

  • Evaluación inicial gratuita del caso para determinar su viabilidad
  • Gestión completa de la obtención de documentación médica
  • Coordinación con peritos médicos especializados en ginecología y cirugía
  • Representación legal en todas las instancias necesarias
  • Acompañamiento personal durante todo el proceso

Cuando una familia llega al despacho buscando orientación tras un daño médico irreversible como el causado por una mala praxis en la ligadura de trompas, lo primero que hacemos es escuchar. Entender no solo los aspectos médicos y legales, sino también el impacto emocional y vital que esta situación ha tenido en la persona afectada. Solo así podemos ofrecer un asesoramiento verdaderamente personalizado y efectivo.

Nuestro compromiso es conseguir la máxima indemnización posible, pero también proporcionar el apoyo necesario durante todo el proceso, que sabemos puede ser largo y emocionalmente exigente.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar por una mala praxis en ligadura de trompas?

Dispones generalmente de un año desde que se establece el alcance definitivo de las secuelas. Es importante destacar que este plazo no siempre coincide con la fecha de la intervención, sino con el momento en que se determina médicamente que las secuelas son definitivas. Por eso es fundamental no demorarse y buscar asesoramiento legal especializado lo antes posible.

¿Qué documentación necesito para iniciar una reclamación?

Necesitarás principalmente tu historia clínica completa (que incluya informes preoperatorios, operatorios y postoperatorios), el documento de consentimiento informado firmado, informes médicos que acrediten las secuelas, y cualquier prueba diagnóstica relacionada. Desde nuestro despacho podemos ayudarte a obtener esta documentación si tienes dificultades para conseguirla.

¿Es posible reclamar si firmé un consentimiento informado?

Sí, es posible. El consentimiento informado no exime al médico de su responsabilidad por negligencia. Además, muchos consentimientos son deficientes o no explican adecuadamente todos los riesgos. Por otra parte, firmar un consentimiento significa aceptar los riesgos inherentes al procedimiento cuando se realiza correctamente, no los derivados de una mala praxis médica.

Conclusión

La mala praxis en una ligadura de trompas puede tener consecuencias devastadoras que van mucho más allá del dolor físico inmediato. Las secuelas permanentes, el impacto psicológico y las limitaciones en la calidad de vida requieren una respuesta legal contundente y especializada.

Si has sufrido complicaciones tras una ligadura de trompas y sospechas que pudo existir negligencia médica, no dejes pasar el tiempo. Un análisis profesional de tu caso puede marcar la diferencia entre obtener la compensación que mereces o quedarte sin ninguna reparación.

En NegligenciaMedica.Madrid contamos con la experiencia y los conocimientos necesarios para acompañarte en este difícil proceso. Nuestro compromiso es defender tus derechos con la máxima profesionalidad y empatía, buscando siempre la reparación integral del daño sufrido.

Recuerda que reclamar no solo es un derecho, sino también una forma de contribuir a que estas situaciones no se repitan en el futuro. Tu caso puede ayudar a mejorar los protocolos médicos y prevenir que otras mujeres pasen por la misma experiencia.