Errores imperdonables en la fase inicial de un caso de incapacidad médica
La primera fase de cualquier reclamación por incapacidad derivada de negligencia médica es crucial. Es el momento donde se sientan las bases del caso y donde los errores pueden resultar irreversibles.
Aceptar casos sin valoración médica previa
Un abogado experimentado nunca aceptaría un caso de incapacidad médica sin contar con una valoración profesional independiente. En mi experiencia con pacientes que han quedado incapacitados por una negligencia médica, he aprendido que resulta temerario comprometerse con un cliente sin tener la certeza técnica de que existe relación causal entre la actuación sanitaria y el daño producido.
El artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece claramente que corresponde al actor (el paciente) la carga de probar la certeza de los hechos de los que ordinariamente se desprenda el efecto jurídico correspondiente a sus pretensiones. Sin un informe pericial sólido, estamos construyendo sobre arena.
Establecer plazos irreales de resolución
Un letrado responsable jamás prometería plazos irreales o resultados garantizados. Los procedimientos por incapacidad derivada de negligencia médica son especialmente complejos y pueden extenderse durante años, especialmente cuando implican a instituciones públicas.
La tramitación de estos casos suele seguir un itinerario que incluye:
- Reclamación administrativa previa (4-6 meses)
- Procedimiento judicial de primera instancia (12-18 meses)
- Posibles recursos (6-12 meses adicionales)
- Ejecución de sentencia (3-6 meses)
Cuando alguien llega al despacho tras sufrir una negligencia médica relacionada con una incapacidad permanente, siempre le explico con total transparencia que estamos ante un «maratón legal», no ante una carrera de velocidad. La paciencia y la perseverancia serán tan importantes como la estrategia jurídica.
Fallos estratégicos en la documentación y pruebas
La solidez de un caso de incapacidad médica depende directamente de la calidad y pertinencia de la documentación recopilada. Aquí es donde muchos abogados sin experiencia en el ámbito sanitario cometen errores críticos.
Conformarse con la historia clínica incompleta
Un abogado competente nunca se conformaría con una historia clínica parcial o incompleta. La historia clínica es el documento más importante en cualquier reclamación por negligencia médica, y debe ser completa, cronológica y contener todos los informes, pruebas diagnósticas y anotaciones relevantes.
El derecho de acceso a la historia clínica está garantizado por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente. Esta ley establece en su artículo 18 que el paciente tiene derecho a acceder a toda la documentación de su historia clínica, así como a obtener copia de los datos que figuran en ella.
¿Quieres saber por qué esto es tan importante? Porque en mi experiencia, los centros sanitarios a menudo entregan historias clínicas incompletas, especialmente cuando hay indicios de negligencia. Un abogado experto insistirá hasta obtener cada documento, cada anotación y cada prueba realizada, utilizando si es necesario requerimientos judiciales.
Desestimar la importancia del nexo causal
Un error imperdonable es no establecer claramente el nexo causal entre la actuación médica y la incapacidad resultante. No basta con demostrar que hubo un error médico y que existe una incapacidad; es imprescindible probar que la segunda es consecuencia directa del primero.
Según mi experiencia en este tipo de casos de incapacidad permanente, este es precisamente el punto donde la mayoría de las reclamaciones fracasan. Los tribunales exigen una relación causa-efecto inequívoca, respaldada por informes periciales concluyentes.
El Tribunal Supremo ha establecido en numerosas sentencias (como la STS 948/2011) que «no es suficiente la existencia de una lesión para declarar la responsabilidad patrimonial, sino que es necesario acreditar la relación de causalidad entre la actividad administrativa y el resultado lesivo o dañoso producido».
Descuidos imperdonables en la valoración del daño
La correcta valoración del daño es fundamental para obtener una compensación justa. Aquí es donde muchos letrados sin especialización cometen errores que pueden costar cientos de miles de euros a sus clientes.
Ignorar la valoración multidisciplinar de la incapacidad
Un abogado experto nunca limitaría la valoración de una incapacidad a un solo aspecto. La incapacidad debe evaluarse desde múltiples perspectivas:
- Daño físico y secuelas permanentes
- Impacto en la capacidad laboral y profesional
- Consecuencias psicológicas y emocionales
- Necesidades de asistencia futura
- Repercusión en la calidad de vida y actividades cotidianas
- Daño moral al paciente y familiares
Como profesional del derecho sanitario, considero que la valoración del daño debe ser integral y personalizada. No existen dos casos idénticos, y cada incapacidad afecta de manera única a cada persona según su edad, profesión, circunstancias familiares y expectativas vitales.
Confundir la pensión de incapacidad con la indemnización por negligencia
Un error grave que he observado en numerosas ocasiones es no diferenciar claramente entre la pensión de incapacidad de la Seguridad Social y la indemnización por negligencia médica. Son dos conceptos jurídicos distintos, con fundamentos, procedimientos y cuantías diferentes.
La pensión de incapacidad permanente se regula en los artículos 193 a 200 de la Ley General de la Seguridad Social, y su objetivo es compensar la pérdida de ingresos que sufre un trabajador cuando ve reducida o anulada su capacidad laboral de forma presumiblemente definitiva.
Por otro lado, la indemnización por negligencia médica se fundamenta en el artículo 1902 del Código Civil (responsabilidad extracontractual) o en los artículos 32 a 37 de la Ley 40/2015 (responsabilidad patrimonial de la Administración), y busca reparar íntegramente el daño causado por una actuación médica negligente.
Aquí viene lo que nadie te cuenta: ambas son perfectamente compatibles y deben reclamarse por vías diferentes. Un abogado que no persiga ambas compensaciones estaría privando a su cliente de una parte sustancial de lo que legalmente le corresponde.
Errores procesales que pueden arruinar un caso
El procedimiento legal en casos de incapacidad por negligencia médica está lleno de particularidades y plazos que deben respetarse escrupulosamente.
Ignorar los plazos de prescripción específicos
Un abogado diligente jamás dejaría pasar los plazos de prescripción, que varían según el tipo de responsabilidad que se reclame:
- Responsabilidad civil: 1 año desde la determinación de las secuelas (art. 1968.2 CC)
- Responsabilidad patrimonial de la Administración: 1 año desde la determinación del alcance de las secuelas (art. 67 Ley 39/2015)
- Responsabilidad contractual: 5 años (art. 1964 CC, tras la reforma de 2015)
El Tribunal Supremo ha establecido en su jurisprudencia (STS 1155/2007, entre otras) que el plazo comienza a contar no desde que se produce el daño, sino desde que se establece con certeza el alcance de las secuelas. Este matiz es crucial en casos de incapacidad, donde la evolución del paciente puede extenderse durante años.
Elegir incorrectamente la jurisdicción competente
Otro error imperdonable es no determinar correctamente la jurisdicción competente según el tipo de centro sanitario donde se produjo la negligencia:
- Sanidad pública: jurisdicción contencioso-administrativa
- Sanidad privada: jurisdicción civil
- Casos mixtos (p.ej., centro concertado): posible litisconsorcio pasivo
La elección incorrecta de la jurisdicción puede suponer la inadmisión de la demanda y, en el peor de los casos, la prescripción de la acción si no hay tiempo para subsanar el error.
En mi opinión como abogado especializado en negligencias médicas, este es uno de los errores más graves y frecuentes que cometen los letrados sin experiencia en derecho sanitario. La complejidad del sistema sanitario español, con sus múltiples formas de gestión (directa, indirecta, concertada, etc.), exige un conocimiento profundo de sus particularidades jurídicas.
Deficiencias en la comunicación con el cliente
La relación abogado-cliente es especialmente delicada en casos de incapacidad médica, donde el afectado atraviesa una situación personal y familiar extremadamente difícil.
No gestionar adecuadamente las expectativas
Un abogado ético nunca generaría falsas expectativas sobre el resultado del procedimiento. Los casos de negligencia médica con resultado de incapacidad son complejos, largos y de resultado incierto.
Veamos por qué este detalle marca la diferencia: según estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, aproximadamente el 70% de las reclamaciones por responsabilidad sanitaria son desestimadas en primera instancia. Un abogado responsable debe explicar esta realidad a su cliente, preparándolo para un posible resultado adverso y las estrategias para afrontarlo.
Descuidar la explicación de los informes médicos
Es imperdonable no explicar en términos comprensibles los informes médicos y periciales al cliente. Estos documentos suelen estar redactados en un lenguaje técnico inaccesible para personas sin formación sanitaria.
Lo que suelo recomendar a mis clientes en estos casos es que nunca duden en preguntar hasta entender completamente su situación médica y legal. Un buen abogado debe ser capaz de «traducir» la jerga médica y legal a un lenguaje claro y accesible, asegurándose de que el cliente comprende perfectamente su situación, las opciones disponibles y las probabilidades de éxito.
Errores en la negociación y resolución del caso
La fase final de un caso de incapacidad médica requiere habilidades específicas de negociación y un profundo conocimiento de la jurisprudencia sobre valoración del daño.
Aceptar la primera oferta de la aseguradora
Un abogado experimentado jamás aceptaría precipitadamente la primera oferta de la compañía aseguradora. Estas ofertas iniciales suelen ser significativamente inferiores al valor real del caso.
Las aseguradoras sanitarias utilizan estrategias bien definidas para minimizar las indemnizaciones:
- Ofertas rápidas cuando detectan un caso sólido de negligencia
- Presión temporal para aceptar antes de completar la valoración del daño
- Minimización de secuelas futuras y necesidades de tratamiento
- Cálculos restrictivos basados en baremos no aplicables
Por lo que he visto en procedimientos reales relacionados con incapacidades permanentes, la diferencia entre la primera oferta y la indemnización final tras un procedimiento bien llevado puede superar el 300% en muchos casos.
No considerar las necesidades futuras del incapacitado
Un error imperdonable es no incluir en la reclamación las necesidades futuras de una persona que ha quedado incapacitada permanentemente:
- Tratamientos médicos continuados
- Rehabilitación y terapias
- Adaptaciones en la vivienda
- Ayudas técnicas y ortopédicas
- Asistencia personal
- Pérdida de oportunidades profesionales futuras
A mi juicio, y como abogado que ha trabajado en múltiples casos de mala praxis, este es uno de los aspectos más importantes y a la vez más descuidados en la valoración del daño. Una incapacidad permanente genera necesidades que se extenderán durante toda la vida del afectado, y la indemnización debe contemplarlas íntegramente.
Preguntas frecuentes sobre casos de incapacidad médica
¿Puedo reclamar una indemnización si ya cobro una pensión por incapacidad permanente?
Absolutamente sí. La pensión de incapacidad permanente de la Seguridad Social y la indemnización por negligencia médica son perfectamente compatibles, ya que tienen fundamentos jurídicos y finalidades diferentes. La primera compensa la pérdida de capacidad laboral con independencia de su causa, mientras que la segunda repara el daño causado por una actuación médica negligente. El Tribunal Supremo ha confirmado reiteradamente esta compatibilidad en sentencias como la STS 288/2009.
¿Cuánto tiempo tengo para reclamar por una negligencia que me ha causado una incapacidad?
El plazo general es de un año desde la determinación definitiva de las secuelas, no desde que se produjo el hecho causante. En casos de incapacidad, este momento suele coincidir con la resolución del INSS que reconoce la incapacidad permanente o con el último informe médico que establece la irreversibilidad y alcance de las secuelas. Es crucial entender que mientras el paciente sigue recibiendo tratamientos con expectativa de mejoría, el plazo no comienza a contar.
¿Qué documentación necesito para iniciar una reclamación por incapacidad derivada de negligencia médica?
La documentación básica incluye: historia clínica completa de todos los centros donde se ha recibido atención, resolución del INSS reconociendo la incapacidad permanente (si existe), informes médicos que relacionen las secuelas con la actuación sanitaria, y documentación que acredite la situación personal, familiar y laboral previa a la negligencia. Adicionalmente, será necesario un informe pericial médico independiente que establezca la mala praxis y el nexo causal con la incapacidad resultante.
Conclusión: La importancia de contar con un abogado especializado
Los casos de incapacidad derivada de negligencia médica son probablemente los más complejos dentro del ámbito del derecho sanitario. Requieren una combinación de conocimientos médicos, experiencia en derecho de daños y familiaridad con el sistema de Seguridad Social.
En NegligenciaMedica.Madrid ofrecemos un enfoque integral para estos casos, combinando la experiencia jurídica con el conocimiento médico. Nuestro equipo incluye abogados especializados en derecho sanitario y peritos médicos de diversas especialidades, lo que nos permite abordar cada caso con la profundidad técnica que requiere.
Acompañamos a nuestros clientes durante todo el proceso: desde la valoración inicial del caso hasta la ejecución de la sentencia, pasando por la reclamación administrativa previa, la negociación con aseguradoras y el procedimiento judicial. Nuestro objetivo es obtener no solo el reconocimiento de la incapacidad permanente cuando corresponde, sino también la máxima indemnización posible por los daños sufridos.
Si tú o un familiar habéis sufrido una incapacidad que podría derivarse de una negligencia médica, no dudéis en contactarnos para una valoración inicial sin compromiso. Recordad que contar con asesoramiento especializado desde el primer momento puede marcar la diferencia entre obtener una compensación justa o ver desestimada vuestra reclamación.
Abogado ejerciente del ICAM con más de 15 años de experiencia. Colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, colegiado número de colegiado 128.064. Especializado en Negligencias Médicas. Actual Director del bufete Ródenas Abogados y Asociados S.L.U. Licenciado en Derecho por la Universidad Instituto de Estudios Bursátiles (I.E.B.) con Máster de Acceso a la Abogacía.