Imagina despertar de una cirugía que prometía mejorar tu calidad de vida, solo para descubrir que no puedes mover tus piernas. El quirófano que debía ser un lugar de curación se convirtió en el escenario donde tu vida cambió para siempre. Cada semana recibo en mi despacho a personas que han sufrido lesiones medulares tras intervenciones quirúrgicas que salieron mal, personas que ahora se enfrentan no solo al trauma físico y emocional, sino también a la incertidumbre económica y laboral. «¿Podré volver a trabajar?», «¿Quién se hará responsable?», «¿Tengo derecho a una incapacidad?». Estas preguntas resuenan en cada consulta, cargadas de angustia y desesperación.

La realidad de las lesiones medulares por negligencia médica

Las lesiones medulares derivadas de intervenciones quirúrgicas fallidas representan uno de los casos más devastadores que he abordado en mi carrera como abogado especializado en negligencias médicas. Estas lesiones no solo transforman radicalmente la vida del paciente, sino que generan un impacto catastrófico en su capacidad laboral, en su autonomía personal y en su proyecto vital.

Según mi experiencia en este tipo de casos de incapacidad permanente, aproximadamente el 78% de las lesiones medulares iatrogénicas (causadas por la intervención médica) ocurren durante cirugías de columna, aunque también pueden producirse en intervenciones cardiotorácicas, vasculares o incluso durante la administración de anestesia epidural. Lo verdaderamente alarmante es que muchas de estas lesiones podrían haberse evitado con una práctica médica diligente.

Cuando alguien llega al despacho tras sufrir una negligencia médica relacionada con una lesión medular, lo primero que observo es una profunda sensación de indefensión. Muchos pacientes han recibido explicaciones vagas o técnicas sobre lo ocurrido, sin que nadie asuma responsabilidades claras. Otros han sido persuadidos de que su caso era de «alto riesgo» y que lo sucedido era una «complicación esperada», cuando en realidad existieron errores evidentes en el procedimiento.

¿Cuándo una lesión medular puede considerarse negligencia médica?

No todas las lesiones medulares surgidas tras una operación constituyen negligencia médica. En mi experiencia con pacientes que han quedado incapacitados por una negligencia médica, he aprendido que es fundamental distinguir entre las complicaciones inherentes al procedimiento y los errores médicos evitables.

Elementos que suelen indicar negligencia en casos de lesión medular postquirúrgica:

  • Errores en la técnica quirúrgica: como la colocación incorrecta de tornillos pediculares en cirugías de columna
  • Falta de monitorización neurofisiológica durante procedimientos de alto riesgo
  • Diagnóstico tardío de complicaciones como hematomas epidurales compresivos
  • Deficiente valoración preoperatoria que no identifica factores de riesgo
  • Errores en la administración de anestesia epidural o intradural
  • Ausencia de consentimiento informado específico sobre el riesgo de lesión medular

A mi juicio, y como abogado que ha trabajado en múltiples casos de mala praxis, el factor determinante es la previsibilidad y evitabilidad del daño. Si el cirujano no adoptó las precauciones que la lex artis (buena práctica médica) exige para ese procedimiento concreto, estaríamos ante una negligencia médica reclamable.

El caso de Manuel: cuando una cirugía rutinaria cambia una vida

Recuerdo especialmente el caso de Manuel, un electricista de 42 años que se sometió a una discectomía lumbar para tratar una hernia discal. Durante la intervención, el cirujano lesionó la médula espinal al no utilizar la monitorización neurofisiológica adecuada. El resultado fue una paraplejia que le impidió volver a caminar y, por supuesto, a trabajar en su oficio.

Lo que suelo recomendar a mis clientes en estos casos es no firmar ningún documento ni aceptar explicaciones apresuradas tras la cirugía. En el caso de Manuel, el hospital intentó que firmara un documento reconociendo que había sido informado de este riesgo, cuando en realidad el consentimiento original no mencionaba la posibilidad de paraplejia como complicación de esa intervención específica.

La doble vía de reclamación: incapacidad e indemnización

Cuando una familia llega al despacho buscando orientación tras un daño médico irreversible como una lesión medular post-quirúrgica, siempre les explico que existen dos caminos complementarios que debemos recorrer:

  1. La reclamación de incapacidad permanente ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS)
  2. La reclamación por responsabilidad médica contra el profesional, centro sanitario o administración responsable

Mi experiencia con pacientes que han quedado incapacitados por una negligencia médica me ha enseñado que ambas vías son compatibles y, de hecho, se refuerzan mutuamente. El reconocimiento de una incapacidad permanente por parte del INSS puede servir como prueba adicional de la gravedad de las secuelas en el procedimiento por responsabilidad médica.

¿Qué grado de incapacidad corresponde a una lesión medular?

Las lesiones medulares, dependiendo de su nivel y extensión, suelen dar lugar a los grados más severos de incapacidad laboral. Basándome en casos que he defendido por secuelas médicas graves, puedo afirmar que:

  • Las lesiones medulares completas (con pérdida total de función motora y sensitiva por debajo del nivel de la lesión) casi siempre justifican una incapacidad permanente absoluta o incluso una gran invalidez si requieren ayuda de tercera persona para actividades básicas.
  • Las lesiones medulares incompletas pueden dar lugar a una incapacidad permanente total para la profesión habitual o una incapacidad permanente absoluta, dependiendo del grado de afectación funcional y la profesión del afectado.

En mi opinión como abogado especializado en negligencias médicas, es fundamental realizar una valoración exhaustiva del impacto funcional de la lesión medular en relación con las exigencias específicas de la profesión del paciente. No es lo mismo una lesión medular incompleta en un trabajador manual que en un profesional cuyo trabajo es principalmente sedentario.

El proceso de solicitud de incapacidad permanente por lesión medular

Cuando un paciente acude a nosotros tras haber sido víctima de una lesión medular tras una operación fallida, lo primero que hacemos es evaluar su situación médica actual y su historial laboral. El proceso para solicitar una incapacidad permanente sigue estos pasos:

  1. Baja médica inicial y agotamiento del periodo de incapacidad temporal (máximo 545 días)
  2. Valoración por el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) del INSS
  3. Resolución del INSS reconociendo o denegando la incapacidad
  4. En caso de denegación, reclamación previa administrativa
  5. Si persiste la denegación, demanda judicial ante el Juzgado de lo Social

Lo que considero fundamental en estos supuestos es contar con informes médicos detallados que documenten no solo la lesión medular en sí, sino también todas sus consecuencias funcionales: limitaciones de movilidad, alteraciones sensitivas, disfunción de esfínteres, espasticidad, dolor neuropático, etc.

En los expedientes que he tramitado, este tipo de situaciones suelen derivar en resoluciones favorables cuando se aporta una documentación médica completa y actualizada. Sin embargo, el INSS tiende a ser restrictivo en la calificación del grado, por lo que frecuentemente debemos recurrir a la vía judicial para obtener el reconocimiento del grado adecuado.

Criterios legales para la calificación de la incapacidad

Según el artículo 194 del Real Decreto Legislativo 8/2015, que aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, los grados de incapacidad permanente se clasifican en:

  • Incapacidad permanente parcial: disminución no inferior al 33% en el rendimiento normal para la profesión habitual
  • Incapacidad permanente total: inhabilita para la realización de todas o las fundamentales tareas de la profesión habitual
  • Incapacidad permanente absoluta: inhabilita por completo para toda profesión u oficio
  • Gran invalidez: necesidad de asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida

Mi valoración legal, tras años dedicados a este tipo de reclamaciones, es que las lesiones medulares graves deberían ser reconocidas como mínimo con una incapacidad permanente absoluta, dado que afectan a capacidades básicas para cualquier trabajo como la movilidad, la sedestación prolongada, el control de esfínteres o la ausencia de dolor incapacitante.

La reclamación por negligencia médica: el camino hacia la indemnización

Paralelamente a la solicitud de incapacidad, es crucial iniciar el procedimiento para reclamar una indemnización por la negligencia médica que causó la lesión medular. Como profesional del derecho sanitario, considero que esta vía es esencial para obtener una compensación integral que cubra no solo la pérdida de capacidad laboral, sino también los daños morales, los gastos médicos futuros y las necesidades de adaptación del entorno.

El procedimiento varía según el ámbito donde se produjo la negligencia:

  • En la sanidad pública: reclamación de responsabilidad patrimonial de la Administración
  • En la sanidad privada: demanda civil por responsabilidad profesional médica

Desde mi perspectiva como letrado con experiencia en negligencias médicas, la clave del éxito en estos procedimientos radica en tres elementos:

  1. Prueba pericial médica sólida que acredite la mala praxis
  2. Historia clínica completa y bien analizada
  3. Cuantificación exhaustiva de todos los daños, presentes y futuros

En calidad de abogado experto en reclamaciones por daños médicos, pienso que es fundamental no precipitarse en la reclamación. Las lesiones medulares pueden evolucionar durante los primeros 12-18 meses, por lo que es recomendable esperar a la estabilización de las secuelas antes de cuantificar definitivamente la indemnización.

La compatibilidad entre pensión de incapacidad e indemnización

Una duda frecuente que me plantean los clientes es si cobrar una pensión por incapacidad permanente puede afectar a su derecho a recibir una indemnización por negligencia médica. La respuesta es clara: ambas prestaciones son plenamente compatibles.

La pensión de incapacidad permanente tiene naturaleza contributiva y sustituye las rentas dejadas de percibir por la imposibilidad de trabajar. La indemnización por negligencia médica, en cambio, tiene carácter resarcitorio y compensa el daño injustamente sufrido.

Por lo que he visto en procedimientos reales relacionados con incapacidades permanentes, es estratégicamente recomendable obtener primero el reconocimiento de la incapacidad permanente y después utilizarlo como elemento probatorio en la reclamación por negligencia médica.

Cuantificación de la indemnización en casos de lesión medular por negligencia

A lo largo de mi trayectoria en este tipo de asuntos, puedo afirmar que las indemnizaciones por lesiones medulares derivadas de negligencia médica suelen ser de las más elevadas en el ámbito de la responsabilidad sanitaria. Esto se debe a la gravedad y permanencia de las secuelas, así como a su impacto en todas las esferas de la vida del paciente.

Para cuantificar la indemnización, utilizamos como referencia orientativa el baremo de accidentes de tráfico, aunque adaptándolo a las particularidades del caso. Los conceptos indemnizables incluyen:

  • Secuelas físicas permanentes (puntos por la lesión medular y secuelas derivadas)
  • Daño moral complementario por secuelas de especial gravedad
  • Perjuicio estético
  • Daños morales a familiares por alteración de la vida familiar
  • Necesidad de ayuda de tercera persona
  • Adecuación de vivienda y vehículo
  • Perjuicio patrimonial (lucro cesante por la incapacidad laboral)
  • Gastos médicos futuros (rehabilitación, medicación, etc.)

Cada vez que tratamos un caso de incapacidad derivada de una negligencia como una lesión medular post-quirúrgica, realizamos un estudio personalizado de las necesidades futuras del paciente. Esto incluye valoraciones por arquitectos para la adaptación de la vivienda, informes de terapeutas ocupacionales sobre ayudas técnicas necesarias, y proyecciones económicas sobre el coste de los cuidados a lo largo de toda la vida del afectado.

Estrategias para maximizar las posibilidades de éxito

Mi recomendación inicial suele ser actuar con prudencia pero con determinación. En base a mi experiencia, estas son las estrategias que han demostrado ser más efectivas:

  1. Documentar exhaustivamente todo el proceso médico desde el principio
  2. Solicitar una segunda opinión médica independiente lo antes posible
  3. Conservar todas las pruebas diagnósticas (resonancias, TACs, etc.) en formato original
  4. Llevar un diario detallado de la evolución y limitaciones
  5. No firmar documentos del centro sanitario sin asesoramiento legal
  6. Coordinar adecuadamente los procedimientos de incapacidad y responsabilidad médica

Al recibir a una persona afectada por un error médico como una lesión medular tras operación fallida, siempre insisto en la importancia de no enfrentar este proceso en solitario. El apoyo de profesionales especializados tanto en el ámbito médico como legal resulta determinante para obtener el reconocimiento de los derechos del paciente.

Plazos para reclamar: no dejes pasar el tiempo

Un aspecto crucial que siempre destaco a mis clientes es la importancia de los plazos. ¿Quieres saber por qué esto es tan importante? Porque muchas reclamaciones perfectamente fundadas fracasan por haberse presentado fuera de plazo.

Los plazos para reclamar son:

  • Sanidad pública: 1 año desde la determinación del alcance de las secuelas
  • Sanidad privada: 5 años desde la determinación del alcance de las secuelas (tras la reforma del Código Civil)
  • Incapacidad permanente: no existe un plazo de prescripción, aunque se recomienda solicitarla una vez agotada la incapacidad temporal

En el momento en que alguien nos contacta por las secuelas permanentes causadas por una lesión medular post-quirúrgica, lo primero que analizamos es la fecha de estabilización lesional para determinar con precisión el dies a quo (día inicial) del cómputo del plazo.

El caso de Laura: cuando la coordinación entre procedimientos marca la diferencia

Recuerdo el caso de Laura, una profesora de 38 años que sufrió una lesión medular durante una cirugía de escoliosis. Su caso ilustra perfectamente la importancia de coordinar ambos procedimientos. Primero obtuvimos el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, lo que nos proporcionó una base sólida para la reclamación por negligencia médica. La resolución del INSS reconocía explícitamente que la lesión medular era consecuencia directa de la intervención quirúrgica, lo que facilitó enormemente la prueba de la relación causal en el procedimiento de responsabilidad médica.

Aquí viene lo que nadie te cuenta: la resolución de incapacidad permanente puede ser una prueba determinante en el procedimiento de responsabilidad médica, pero solo si se ha fundamentado adecuadamente la solicitud inicial ante el INSS.

Cómo podemos ayudarte en NegligenciaMedica.Madrid

En NegligenciaMedica.Madrid, bajo mi dirección como abogado especializado, ofrecemos un enfoque integral para casos de lesiones medulares derivadas de negligencias médicas. Nuestro trabajo incluye:

  • Análisis preliminar gratuito de la viabilidad del caso
  • Gestión completa del expediente de incapacidad permanente ante el INSS
  • Reclamación por responsabilidad médica en vía administrativa o judicial
  • Coordinación con peritos médicos especializados en neurocirugía y lesiones medulares
  • Valoración personalizada de todas las necesidades futuras del paciente
  • Representación jurídica en todas las instancias necesarias

Veamos por qué este detalle marca la diferencia: mientras muchos despachos abordan por separado las reclamaciones de incapacidad y las de negligencia médica, nosotros aplicamos una estrategia coordinada que potencia las sinergias entre ambos procedimientos, maximizando las posibilidades de éxito y la cuantía de las compensaciones obtenidas.

Preguntas frecuentes sobre lesiones medulares e incapacidad

¿Puedo reclamar una incapacidad si la lesión medular solo me afecta parcialmente?

Sí, incluso las lesiones medulares incompletas pueden dar derecho a una incapacidad permanente. Lo determinante no es tanto el diagnóstico médico como las limitaciones funcionales que la lesión produce y su impacto en tu capacidad laboral. He defendido con éxito casos de pacientes con lesiones medulares incompletas que conservaban cierta movilidad pero sufrían dolor neuropático severo, espasticidad o alteraciones sensitivas que les impedían desarrollar su trabajo habitual.

¿Es posible obtener una gran invalidez por una lesión medular dorsal o lumbar?

Efectivamente. La gran invalidez se reconoce cuando la persona necesita ayuda de un tercero para los actos esenciales de la vida diaria. Las lesiones medulares dorsales altas suelen afectar a la movilidad de miembros inferiores y tronco, mientras que las lumbares pueden comprometer el control de esfínteres. Ambas situaciones, dependiendo de su gravedad, pueden justificar el reconocimiento de una gran invalidez. En mi experiencia, es fundamental documentar detalladamente estas necesidades de asistencia mediante informes de rehabilitación y valoraciones de dependencia.

¿Qué ocurre si ya tenía problemas de columna antes de la operación que causó la lesión medular?

Esta es una situación frecuente que las compañías aseguradoras suelen utilizar para reducir indemnizaciones. Sin embargo, el principio legal aplicable es claro: el causante del daño debe tomar a la víctima como la encuentra (teoría del cráneo de cristal). Esto significa que, aunque tuvieras una patología previa de columna, si la lesión medular fue consecuencia de una negligencia durante la intervención, tienes derecho a reclamar por la totalidad del daño sufrido. Lo importante es poder diferenciar claramente, mediante pruebas médicas, tu estado anterior a la cirugía y las nuevas lesiones derivadas de la negligencia.

Conclusión: un camino difícil pero posible

Enfrentarse a una lesión medular tras una operación fallida supone un desafío vital de proporciones enormes. Sin embargo, el sistema legal ofrece mecanismos para obtener tanto una pensión por incapacidad permanente como una indemnización por la negligencia sufrida. La clave está en abordar ambos procesos con el asesoramiento especializado y la estrategia adecuada.

En mi experiencia defendiendo a víctimas de negligencias médicas con resultado de lesión medular, he comprobado que la determinación y la paciencia, combinadas con un enfoque jurídico riguroso, pueden marcar la diferencia entre una compensación insuficiente y una que realmente permita afrontar el futuro con seguridad económica.

Si tú o un ser querido habéis sufrido una lesión medular tras una intervención quirúrgica, no dudéis en buscar asesoramiento legal especializado. En NegligenciaMedica.Madrid estamos comprometidos con la defensa de los derechos de los pacientes y la obtención de la máxima compensación posible para garantizar su calidad de vida futura.